A siete años de su entrada en vigor, el tratado de promoción y protección de inversiones entre ambas economías continúa otorgando predictibilidad y garantías internacionales a los inversores, impulsando la cooperación financiera y tecnológica transpacífica.
Es un punto de encuentro para promover el conocimiento y las oportunidades de crecimiento y desarrollo entre América Latina y Asia Pacífico, a través de una cooperación estratégica y sostenible.



